Marrakech es una ciudad que se puede ver en pocos dĂas, pero que se disfruta mejor sin prisas. No es un destino para correr de monumento en monumento, sino para pasear sin rumbo por la medina, sentarte a tomar un tĂ© de menta mientras ves la vida pasar y dejarte sorprender por lo que aparece detrĂĄs de cada puerta.
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Si es tu primera vez, creemos que 2 o 3 dĂas completos son suficientes para conocer lo imprescindible. En ese tiempo podrĂĄs recorrer la medina con calma, visitar lugares como el Palacio de la BahĂa, la Madrasa Ben Youssef, perderte por los zocos y vivir el ambiente Ășnico de la Jemaa el-Fna tanto de dĂa como al atardecer, cuando la plaza se transforma por completo.
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Ahora bien, si ademĂĄs quieres completar la experiencia con alguna excursiĂłn como la que te recomendamos a Merzouga, entonces lo ideal es añadir al menos un par de dĂas mĂĄs. En esta excursiĂłn harĂĄs actividades muy interesantes a las montañas del Atlas, visitar pueblos bereberes, dormir en el desierto y mucho mĂĄs. Si dispones de ese tiempo de mĂĄs es algo imprescindible. En ese caso, lo recomendable serĂa dedicar 4 o 5 dĂas en total, combinando ciudad y naturaleza.
Nuestro consejo: mejor quedarte con ganas de mĂĄs que intentar verlo todo deprisa. Marrakech se disfruta cuando bajas el ritmo y te dejas llevar.